Don´t trust in the Google translator!

Mi hijo, supongo que como todos los padres, a lo largo de los años me ha proporcionado momentos realmente hilarantes. Quiero compartir con vosotros el último.

Hace algunos meses que, mi marido, mi hijo y yo, asistimos a clases de inglés, un par de veces por semana. La semana pasada el “teacher” nos puso a cada uno una traducción de español a inglés para hacer en casa, que entregamos en la siguiente clase. Cuando llegamos ayer ya las tenía corregidas y comenzó por la de mi marido. “Exceptuando un par de tiempos verbales y alguna cosilla que yo hubiera puesto de otro modo, el ejercicio está muy bien.”, dijo el profesor. Mi marido puso cara de circunstancias pensando para sus adentros, “¿Cómo he podido cagarla en esto?”.

Luego siguió con la mía. Aquí tenía algunas cosillas más que decir, pero tampoco se ensañó mucho. Fernando es muy educado: “Has mejorado mucho Mayte, hay algunas cosas que aún no están bien. Debes estudiar mejor los verbos pero, en general, estoy contento con la mejoría de tu inglés.” Por mi parte, cuando acabó conmigo, suspiré pensando que podía haber sido peor. Mi mejoría ha sido toda, he pasado de cero a….. no se en qué punto me encuentro ahora, en sólo dos meses.

Por último le tocó el turno a mi hijo. El “teacher” empezó a desmenuzar su traducción. Le hizo notar algunos fallitos y luego, ya al final de la lectura le dijo: “Esta palabra no la entiendo, cuál era la frase?”, a lo que Segio le contestó: “Pues…a ver….si, decía, ‘para que el año que viene vayas a Estados Unidos.’” Y lo había traducido como: “so, next year, fences to the United States”.

“Ya lo entiendo! You are a really joker! De dónde has sacado esta palabra?” saltó Fernando señalando la palabra “fences” y sin poder parar de reir. Unos instantes después también caímos mi marido y yo en lo ocurrido, y tampoco pudimos evitar la risa.

“Pues….no la sabía y la busqué en el traductor de Google.”. Sergio había introducido la palabra “vallas” en vez de “vayas” y ahí estaba el resultado. Cuando conseguimos recobrar la compostura, el profesor nos preguntó “Bueno, y ¿qué conclusión podemos sacar de esto?”

En ese momento yo estaba concluyendo que mi hijo debería estar en clase de Español en vez de recibiendo clases de inglés, pero de repente oí la voz de mi hijo contestando al profesor: “Que no se puede confiar en el traductor de Google!!”

por Mayte

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2 comentarios

  1. No vallamos ahora a hacer leña del traductor de Google caido 😉

  2. buenísimo el post! yo que tu cambiaría de profesor, tremendo ignorante! 😛
    jajjaja Siempre me ha gustado más la filosofía de los niños y esa seguridad que desbordan cuando creen que algo es cierto.
    besos, megusta tu blog


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