¿Qué sabemos de nuestros neumáticos?

Para muchos conductores los neumáticos son sólo un gasto fijo de sus automóviles cada 50.000 km. Y, a veces, porque alguien les dice que deberían cambiarlos. Mirar la presión frecuentemente ya es cuestión de conductores muy responsables. Pero también es cierto que no hay un gran conocimiento sobre esas gomas que calzan nuestros vehículos, así que vamos a tratar, en una serie de artículos (tres o cuatro), el tema de la tecnología, selección y mantenimiento de los neumáticos, intentando no ser demasiado técnicos y aportando muchas referencias existentes en Internet para ampliar cualquier información.

El neumático es un artículo de alta tecnología que constituye el único punto de unión entre el vehículo y el suelo. El área de contacto corresponde, para cada rueda, a una pequeña superficie y cumple entre otras, las siguientes funciones:

  • Soportar el peso del vehículo y resistir las transferencias de carga en aceleración y en frenada.

  • Transmitir la potencia útil del motor y los esfuerzos de frenada en curva.

  • Rodar regularmente de forma segura y el mayor tiempo posible.

  • Guiar el coche con precisión, por cualquier tipo de suelo y condición climática.

  • Actuar como “colchón” amortiguador de las irregularidades de la carretera, asegurando el confort del conductor y de los pasajeros.

  • Participar en tres aspectos fundamentales como son: estabilidad, suspensión y frenada.

  • Durar, es decir, mantener el mejor nivel de prestaciones durante millones de vueltas de rueda.

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Todas estas prestaciones y requerimientos exigidos a los neumáticos de los automóviles en condiciones de servicio, pueden verse afectadas y reducidas si los usuarios no mantienen los límites básicos de diseño y construcción en lo referente a la adecuada utilización de los mismos: presión de inflado, profundidad mínima de banda de rodadura, índices de carga y códigos de velocidad… Para informar de estos parámetros de diseño y utilización, los neumáticos llevan grabados en relieve en los laterales, unos códigos con una serie de números y letras, mediante las cuales se puede identificar las características de mayor relevancia del neumático, como son sus dimensiones principales, características de construcción y límites de utilización. Dediquemos unos pocos minutos a observar esas indicaciones en uno de nuestros neumáticos. Por ejemplo, en el mío aparecen una serie de dígitos y letras que me indican que la cubierta tiene un ancho de 195 mm, tiene un perfil medio, el tipo de construcción es Radial, tiene 16 pulgadas de diámetro interior (que se corresponde con la llanta), su capacidad de carga es de 560 kg. y la velocidad máxima es 210 Km/h. Lo que estoy leyendo realmente en mi rueda es: 195/60 R 16 88 H.

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El primer dígito (195) indica la anchura del neumático en milímetros. El siguiente número (60) es la serie o la relación de perfil, que resulta de dividir la altura de sección en milímetros, con el ancho nominal del neumático. La letra R indica una estructura radial. El diámetro interior, de la llanta, lo indica el siguiente número (16). Finalmente los índices de carga y velocidad máximas se expresan en códigos y letras que son 88 para el primero (en este caso igual a 560 kilogramos) y H para el segundo (equivalente a 210 km/h). Los diferentes fabricantes también introducen unos “marcajes técnicos” que variarán, obviamente, de una marca a otra. Así pueden encontrarse las siglas TL (Tubeless), es decir, sin cámara; o la designación E2, que indica su homologación conforme al Reglamento europeo. Completan el perfil del neumático diversas especificaciones sobre su utilización (como si es para nieve o barro, si es reforzado o no), país de fabricación y, naturalmente, la marca del fabricante.

Y he dejado para el final dos de las cosas más importantes:

  • Los neumáticos tienen fecha de caducidad, ya que pasado un tiempo pierden sus características. Debemos verificar esta fecha antes de comprarlos para no llevarnos sorpresas. A veces podemos encontrar “ofertas” que no lo son tanto. Esta fecha aparece también marcada, junto al código del neumático, en su parte lateral. La vida de un neumático viene a ser de unos cinco años, con independencia del número de kilómetros que tengan.

  • La presión de los neumáticos tiene que ser controlada regularmente, siempre en frío (incluido el de recambio!), según las siguientes frecuencias: cada 15 días en el caso de turismos, 4×4, transporte ligero y motos; cada 7 días para vehículos industriales y autocares. La presión adoptada se ajustará a las indicaciones del fabricante del vehículo, según su utilización y cargas previstas. También debemos asegurarnos de la presencia del tapón de la válvula y apretarlo sólo a mano.

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2 comentarios

  1. En el Mégane de la noticia de arriba no se le ha cambiado nunca los neumáticos, pero como el día 9 será el último día que lo vamos a usar (nos vamos de viaje y el día 20 tndremos el Mondeo) no creo que valga la pena cambiárselos por tres días que le quedan de vida.

  2. Buen dia, queria averiguar algun metodo para marcar las cubiertas (ya sea mediante algun artefacto con temperatura que permita sellar el neumatico) o cualquier otro metodo que udtedes conozcan. desde ya muchas gracias.
    Fernando Landra


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